Madre Isabel Fernández

1881  –  1942 · Málaga, España — Villa Raffo, Buenos Aires

Maestra, telegrafista y religiosa que entregó su vida a los niños pobres y a las mujeres más desamparadas de su tiempo, hasta fundar una congregación propia.

Entre telegramas y conventillos

Buenos Aires, 1896–1911

A los quince años colaboró con los jesuitas de la iglesia del Salvador. Trabajando como telegrafista, vio de cerca los abusos que sufrían las mujeres en el mundo laboral.

En 1911 ingresó a la congregación del Buen Pastor, dedicada a mujeres explotadas y a la pastoral en cárceles femeninas, pero la salud la obligó a dejar el convento poco después.

Una escuela nacida de la nada

Villa Lynch, 1913

En 1913 fue invitada a Villa Lynch a abrir un centro de catequesis; ante tantos niños sin saber leer, con recursos mínimos abrió una pequeña escuela.

Allí maduró un proyecto mayor: fundar una congregación con carisma misionero propio, que dignificara el trabajo de la mujer — un desafío enorme para una mujer de su época.

“No era fácil a una mujer enfrentarse al status quo religioso y social de la época.”

Nace la congregación de San Francisco Javier

Villa Raffo, Tres de Febrero · 1924–1930

En 1925 fundó su congregación en Villa Raffo, sobre tierras donadas por el Sr. Raffo. Carolina Pombo de Barilari, conmovida por la pobreza de las hermanas, costeó luego una capilla en memoria de su esposo.

La capilla de Nuestra Señora del Carmen, neogótica y con vitrales traídos de París, se bendijo en 1930 y hoy es monumento histórico.

Una fama de santidad que no se apagó

1936–1942

La congregación fue aprobada en 1936 y ya se extendía a varias localidades cuando la madre Isabel murió el 28 de septiembre de 1942. A su funeral llegaron, mezclados, obreros, niños, sacerdotes y familias acomodadas.

Su fama de santidad creció tanto que sus restos fueron trasladados al coro de la propia capilla de Villa Raffo, donde descansan hoy.

Sierva de Dios

Camino a los altares

En 2000 la Santa Sede otorgó el “nulla obstat” para iniciar su causa de canonización y la declaró Sierva de Dios. Hoy, quienes visitan su sepulcro en Villa Raffo siguen encomendándole sus intenciones.

ORACIÓN

Señor, que nos diste en la madre Isabel el ejemplo de una entrega total a los pobres: concédenos, por su intercesión, la gracia que te pedimos. Amén.

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